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BIONTECH ASEGURA QUE SUS VACUNAS CONTRA EL CÁNCER LLEGARÁN ANTES DE 2030

Los científicos turcos Uğur Şahin y Özlem Türeci, cofundadores de BioNTech, llevan décadas persiguiendo un objetivo: optimizar la terapia contra el cáncer para que cada paciente reciba el tratamiento más adecuado. Algo que por fin podría estar cerca de suceder.



"Esperamos que nuestras primeras vacunas contra el cáncer basadas en ARNm puedan aprobarse antes de 2030", asegura el propio Sahin en una entrevista reciente en Bild. "También planeamos tener datos de estudios disponibles para varios otros enfoques terapéuticos entre 2025 y 2029, que, de ser positivos, podrían conducir a su aprobación”, añade el médico al medio alemán.


El enfoque de Biontech se centra en la inmunoterapia contra el cáncer, un tipo de tratamiento que ayuda al sistema inmunitario a combatir el cáncer. Enseña al propio sistema de defensa del cuerpo a combatir esta enfermedad.


"Creemos que este es uno de los elementos centrales para controlar el cáncer a largo plazo o, idealmente, curarlo". Las inmunoterapias contra varios tipos de cáncer ya están en desarrollo clínico, explica Sahin. Por ejemplo, en el cáncer de mama en etapa metastásica, en el cáncer de colon después de la cirugía, así como en el cáncer de páncreas y el cáncer de pulmón.


BioNTech, la empresa que desarrolló la vacuna contra el coronavirus de Pfizer, no es la única que está utilizando esta tecnología para revolucionar el tratamiento oncológico. Moderna también trabaja ahora en vacunas de ARNm para cánceres y otras enfermedades infecciosas.


Cómo el ARNm puede transformar la terapia del cáncer

"Nuestro objetivo es desarrollar una vacuna contra el cáncer hecha a medida para cada paciente. Para ello, analizamos las características del cáncer de cada paciente y seleccionamos aquellas que permitan al sistema inmunológico reconocer y eliminar el mayor número posible de células tumorales”, explica Sahin en la entrevista. Aquí es donde entra el ARNm.


El ácido ribonucleico mensajero, o ARNm, es un fragmento de código genético de proteínas. Puede dirigirse a cualquier célula para que una vez allí lea el código y produzca una proteína concreta del organismo.


En las vacunas que utilizan la tecnología del ARNm —como las diseñadas por Pfizer y Moderna frente al COVID-19— este código genético enseña al organismo a fabricar una parte específica del virus objetivo, lo que desencadena una respuesta inmunitaria. Así, si el cuerpo se encuentra después con el virus, el sistema inmunitario es capaz de actuar más rápidamente para combatirlo.


Para lograrlo su equipo primeramente se centró en entender qué características son específicas de las células tumorales, cuáles de ellas puede reconocer el sistema inmunológico y qué tipos de células del sistema inmunológico participan en la lucha contra las células mutadas. Tras dar con las respuestas, la siguiente cuestión fue cómo activar el sistema inmunológico del paciente de forma que sea capaz de combatir cientos de millones de células cancerosas. "El desarrollo de nuestro enfoque requirió 25 años de investigación", reconoce el investigador.


En octubre la compañía publicó en Nature Medicine los resultados prometedores del estudio clínico inicial que involucró a 44 participantes. Recibir una combinación de su vacuna contra el cáncer dirigidas a la proteína CLDN6 (se expresa alta y específicamente en muchos tumores) y terapia de células T con CAR conllevó una reducción de al menos el 30% del tamaño del tumor para más de la mitad de los pacientes.


“Al combinar estos 2 enfoques innovadores podemos atacar el tumor desde múltiples lados", matiza Sahin.

"Los pequeños tumores o metástasis, algunos de los cuales ni siquiera podemos ver con rayos X, están formados por entre 50 y 100 millones de células cancerosas. Podemos abordarlos con una vacuna de ARNm", comenta.


Mientras que la terapia de células T con CAR se usa contra tumores más grandes. Conlleva extraer sangre del paciente para filtrar sus células T, —un tipo de glóbulos blancos que forman parte del sistema inmunitario y ayudan frente a infecciones y a combatir el cáncer—. Las células T se mejoran en el laboratorio y se adaptan a determinadas proteínas de las células tumorales. Después se devuelven a la sangre del paciente para que puedan identificar las células tumorales como enemigas.


"La vacunación adicional con ARNm puede volver a multiplicar las células CAR-T del cuerpo. Este enfoque tiene el potencial de dirigir el sistema inmunológico con un ejército de combatientes especializados para atacar y destruir el tumor”.


El tercer componente para lograr el éxito de sus vacunas contra el cáncer es crear una empresa que pueda mapear tecnológicamente todos estos pasos en un corto período de tiempo. El objetivo es, según Sahin, proporcionar una vacuna individualizada 4 semanas después de recibir la muestra de sangre y tumor del paciente.


La ambiciosa visión de BioNTech implica tratar a aproximadamente 10.000 pacientes con cáncer para 2030, ya sea en ensayos clínicos o como tratamientos autorizados.

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