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ESTE ES EL MEJOR MÉTODO PARA QUE TU MÓVIL DURE MUCHOS MÁS AÑOS


Los móviles actuales tienen una duración de entre dos y cinco años, momento a partir del cual se quedan cortos de espacio, se ralentizan, se les estropea la pantalla o se reduce considerablemente la vida útil de su batería. Con todo, en las circunstancias actuales a mucha gente le interesa seguir un tiempo más con el mismo teléfono. Según la empresa de investigación de mercado Gartner, la venta de smartphones cayó un 10,5% en todo el mundo en 2020. Una de las razones de esa bajada es que la economía personal y familiar se resintieron con la pandemia, y otro motivo es que los compradores están esperando que lleguen modelos con 5G a un precio asequible. Gartner apunta que en 2023 los smartphones con 5G supondrán el 35% de las ventas totales.


Recomendaciones para que el teléfono dure más tiempo

El usuario no tiene capacidad de actuar sobre la política de cada fabricante, pero sí puede intentar que el teléfono dure más tiempo. Estos son algunos consejos para conseguirlo:


1- No esperar a que se descargue del todo: Con las baterías actuales (de iones de litio) no es conveniente ni esperar a que el dispositivo se quede sin batería ni mantenerlo cargando cuando alcanza el 100%. Los expertos aconsejan que la batería esté entre el 30 y el 80% y cuando está a punto de bajar de ese porcentaje mínimo es cuando hay que cargarlo; es preferible cargar el teléfono varias veces cada día que dejarlo enchufado toda la noche.


2- Asegurarse de que hay espacio libre en la memoria: Es recomendable utilizar una tarjeta de almacenamiento microSD para guardar en ella las fotos, vídeos o documentos, utilizando la memoria del teléfono para las aplicaciones. También es buena idea revisar periódicamente qué se puede eliminar del terminal: apps que no se utilizan, fotos que se han descargado en un disco duro o subido a la nube...


3- Proteger el móvil del frío o el calor: Las temperaturas altas o muy bajas afectan al procesador, la pantalla, los circuitos y, sobre todo, a la vida útil de la batería del terminal. Si la batería se calienta demasiado al cargar el teléfono, hay que desconectar la fuente de alimentación.


4- Apagarlo solo de vez en cuando: Los móviles pueden funcionar día y noche sin problemas: desconectarlos o reiniciarlos puede llegar a afectar a su vida útil, aunque se aconseja reiniciarlos una vez a la semana. Para que no suenen por la noche es más recomendable utilizar los modos 'Avión' o 'No molestar'.


5- Bajar el brillo a la pantalla: El modo automático ajusta el brillo según las condiciones lumínicas del entorno, pero suele poner la pantalla con más intensidad de la necesaria. Es más cómodo para el ojo, y útil para alargar la vida del teléfono, cambiar el brillo de forma manual.


6- Usar fondos de pantalla oscuros y fijos: Los fondos móviles son muy bonitos y llamativos, pero consumen más batería. Si el objetivo es que el móvil dure lo máximo posible es más práctico tener un fondo de pantalla que no se mueva y, a ser posible, que sea oscuro para desgastar la pantalla lo menos posible.


7- Descargar aplicaciones solo de sitios seguros: Algunas páginas ofrecen bajarse gratis apps (APKs) que en las tiendas oficiales son de pago, pero esos programas no han sido comprobados y pueden contener algún tipo de malware (virus, troyanos…) que robe datos del usuario o provoque daños en el teléfono.


8- Limpiarlo: Los teléfonos actuales suelen estar protegidos contra el agua (al menos, las salpicaduras) y el polvo, pero éste puede acumularse en las distintas ranuras del dispositivo y acabar afectando a su funcionamiento. De vez en cuando conviene apagarlo y limpiarlo para eliminar la suciedad que se haya acumulado, recordando que no se debe utilizar aire comprimido porque pueden dañarse los componentes internos del terminal.


9- No llevarlo en el pantalón: No siempre disponemos de un bolso o mochila en que guardar el teléfono, pero hacelo en el bolsillo trasero del pantalón no es una buena idea. Éste puede caerse fácilmente (es habitual que acaben en el retrete al ir a utilizarlo); calentarse al estar en contacto con la piel o deformarse si nos sentamos encima.


10- Dejar abiertas las aplicaciones, incluso cuando se dejen de usar: Puede parecer una contradicción, pero en los teléfonos actuales no es recomendable estar abriendo y cerrando apps. Cuando no están activas consumen poca batería, sin embargo, abrirlas cada cierto tiempo acorta la vida del teléfono. En el apartado 'Batería' de 'Ajustes' seguramente encontremos un gestor de apps que se encargue de este asunto de la manera más eficaz posible.


11- Proteger la pantalla: Es cierto que las pantallas (sobre todo las que utilizan cristal 'Gorilla') son mucho más resistentes, pero un protector las mantiene a salvo de arañazos y se lleva el golpe en caso de caída. Los de cristal templado son un poco más caros pero merecen la pena.


12- Utilizar una funda: Protege el resto de la carcasa en caso de caída o golpe fuerte; no obstante, hay que tener en cuenta que tiene que dejar que se ventile el terminal. Las que son contundentes protegen bien el dispositivo pero también contribuyen a que se caliente demasiado. Si después de hablar un rato o jugar notas que el dispositivo adquiere una temperatura muy alta, hay que quitarle la funda para que se enfríe (también es mejor si se recargan sin esa protección).


13- Calibrar la batería: Una batería bien calibrada permite saber con certeza si el teléfono está en la horquilla recomendada de carga de entre el 30 y el 80%. En general, para calibrarla hay que cargar el teléfono al 100%, descargarlo por completo, dejarlo reposar unas 6 horas y volver a cargarlo al 100%. A partir de ahí podremos usarlo de modo normal.


14- No utilizar la carga rápida si no es necesario: Se considera rápida aquella que está por encima de los 15W. Es muy útil y cómoda, pero también perjudica a la batería más que una recarga lenta, de forma que es mejor recurrir a esta opción únicamente cuando sea necesario.


15- Actualizar las aplicaciones: Los sistemas operativos dejan de actualizarse después de un tiempo, pero las aplicaciones no. Conviene tenerlas al día lo máximo posible, ya que los desarrolladores suelen incluir parches que optimizan el uso de la memoria y la batería del dispositivo.

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