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¿QUÉ SUCEDE EN ECUADOR? DELINCUENCIA GANA ESPACIO EN EL PAÍS.


Hicieron campaña prometiendo cambiar al Ecuador; alzaron la mano derecha para jurar sobre la Biblia que cumpliría con la constitución y la ley; y defendería la democracia. Ofrecieron paz y unidad. Crearon un nuevo slogan “Ecuador del Encuentro” y en medio de una nueva tipografía y colorimetría se erigía la animación de “Juntos lo logramos” “Encontrémonos” y otras piezas de comunicación. Así empezó el Gobierno del presidente Guillermo Lasso, toda una expectativa. Después de ocho meses, la situación se vuelve insostenible, registrando la mayor estadística delincuencial, crimen organizado, narcotráfico y corrupción.


La parte sustancial del problema en el Ecuador, se resume a un absurdo y mezquino planteamiento de algunos sectores de la sociedad civil con la “oportuna” intervención de la prensa quienes decían hay que “descorreizar” al Ecuador. Pusieron las miradas hacia ese lado turbulento de la política, mientras que las obras del “Cuco” a quien lo ven en todas partes, se venían deteriorando por la falta de entereza.


Los antecedentes de la situación del país, tienen varios escenarios. El Gobierno de Lenín Moreno, instauró el odio como política de Estado. Todos sus funcionarios respondían a la revancha política. Ese Gobierno también instauró la mentira y el engaño. La corrupción campaneó las esferas más altas y la Justicia, fue tomada por una Fiscalía que tenía propósitos plenos.


El presidente Lasso, tiene en sus manos, -claro si tiene la decisión política-, a costa de todo, de pasar la página y gobernar para todos los ecuatorianos. La falta de credibilidad a su palabra, refleja el índice de desaprobación de la ciudadanía hacia el presidente. En sus manos está renovar los cuadros de sus funcionarios que no han sabido estar a la altura que de la competencia que demanda la seguridad, el bienestar y la tranquilidad de los ecuatorianos. Toda buena gestión que realice el Gobierno, siempre se verá menoscabada por estas acciones que hasta ponen en riesgo la vida de los habitantes. Demandamos al Estado cumplir sus funciones a cabalidad. El Ejecutivo debe despojarse de aquellos lambiscones, que le esconden la realidad. La Asamblea Nacional está para legislar y fiscalizar. Evitar el circo mediático con posturas serias y absolutamente responsables. Y que más podemos pedir a la Función Judicial, transparencia, eficiencia. Defender el Estado de Derecho. Hay mucho por hacer, obviamente si quieren sacar al país adelante. Si el cargo fue para complacer un capricho, pues no queda de otra, esperar a un nuevo gobierno, que prepare cantos de sirenas para ser nuevamente engañados.