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Y LAS TORRES SE CAYERON, COMO SE CAEN LAS HOJAS DEL ÁRBOL





Recordamos 19 años de la tragedia más grande que vivió Estados Unidos de Norteamérica. El día que la muerte se llevó a 2.977 personas del mundo y dejó 6.000 heridos, el 11 de septiembre de 2001, es el día que la herida quedó abierta por siempre.

Cuatro atentados terroristas suicidas, atribuidos a Al -Qaeda, Osama BinLanden, el yihadismo, Los terroristas no tenían la capacidad de destruir militarmente a Estados Unidos, por lo que pusieron sus miras en objetivos simbólicos. Las Torres Gemelas, como piezas centrales del World Trade Center, simbolizan la globalización y el poder económico y la prosperidad de Estados Unidos. El Pentágono, como sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos, sirve como símbolo del poder militar estadounidense. Se cree que el vuelo 93 se dirigía al edificio del Capitolio, el centro del gobierno legislativo estadounidense. Al-Qaeda esperaba que, al atacar estos símbolos del poder estadounidense, promoverían un miedo generalizado en todo el país y debilitarían gravemente la posición de Estados Unidos en la comunidad mundial, apoyando en última instancia sus objetivos políticos y religiosos en el Medio Oriente y el mundo musulmán.


Las torres se cayeron como las hojas del árbol, pero no se ha caído el espíritu estadounidense, el amor a su nación y a su gente. Las víctimas tienen un lugar en la historia y sus nombres están en el Museo del Tributo 9-11. Para el mundo entero, no hay otra cosa más que lamentar, profundizar la grandeza del poder y sus naciones; quizás entender que la ira del ser humano quiso destruir un imperio, pero la grandeza de su gente, levantó de las ruinas y cenizas al mejor país del mundo.